jueves, 26 de julio de 2007

Temblor a las 2.26


Palidecido por esa noche

que tembló el mundo,

me acorde que no estabas.

Tanto te había buscado

y te perdí entre mis brazos.

Vagaba entre las sabanas

como buscando un consuelo,

sin quejas, sin llantos.

Como olvidándome lo inolvidable,

dardo certero enterrado en mi.

Y sigue temblando el mundo,

los hombres, los sueños

Ya no importa dormir o morir

solo esperar que pase esta noche.

Sigo

La isla que se aleja no deja rastros,

se pierde en este mar mentiroso

me abraza con fruición,

helado infierno de tus ojos,

silencio de guerra.

Alimento de negras serpientes

que caminan por mi espalda

saludando a mis tristezas.

Alguien tiene que aparecer

a despertarme de nuevo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"No me busques hoy pues no me encontrarás; no en mí. No permitas a tus ojos entrecerrarse para intentar hallarme en las sombras nocturnas de nuestra habitación, pues no estaré allí. No permitas a tus manos palpar las sábanas, pues mi calor no estará allí para arrullarte.

Hoy búscame sólo en ti. Debajo de tu piel, en tu aliento y en tu memoria. Mi abrazo, aunque no sea físico, se quedará contigo a cada momento."

Y tú, mi amor, te vas conmigo.

Tu olor va tatuado en mi piel; tus besos, en mi memoria; y la esperanza de que la relatividad del tiempo en esta ocasión esté a mi favor, en mi corazón.

seba matthews dijo...

mia camara traviesa que andas por ahí, gracias por mirarme y soportar mis caprichos y travesuras